A los bolivianos lamentablemente nos gusta vivir al filo de la navaja. La mejor muestra es esta obra municipal que se encuentra en construcción en el segundo anillo y avenida Brasil. Hace ya varias semanas que hay montículos de tierra sobre la avenida, sin que la empresa encargada de ejecutar la obra se haya siquiera molestado en colocar la señalización respectiva que indique que hay que tener precaución al acercarse al lugar. De día se puede decir que la cosa va y pasa, pero de noche hay que ser adivino para no sufrir un percance en el lugar.
¿Qué esperan? Que alguien sufra un accidente para comenzar a llorar sobre la leche derramada.
¿Responsable? La empresa encargada de la construcción de la obra.
¿Cómplice? El Gobierno Municipal de Santa Cruz que no exige seguridad a aquellas empresas que le brindan servicio
¿Víctima? Todos nosotros los ciudadanos que día a día nos exponemos a la falta de seguridad e irresponsabilidad de algunas empresas que se adjudican obras viales.
